Tel: +57 (4) 531-4422 comunicaciones@prodepaz.org

El tránsito hacia el desarme en una sociedad que ha vivido la guerra nunca ha sido fácil. Máxime si el proceso de construcción de paz se da desde un Acuerdo de Paz, en nuestro caso el de La Habana, que requiere de los actores involucrados un compromiso profundo y unas garantías legales, jurídicas y económicas que permitan que lo acordado sea llevado a cabo. Además, requiere un apoyo ciudadano partícipe y protagonista de la construcción de paz.

Por: Juan Vicente Gómez, profesional de Cultura Política en Prodepaz

El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz estable y duradera, firmado el pasado 24 de noviembre, entró en vigor luego de la refrendación por parte del Congreso de la República.

En los términos que establece el Acuerdo, el Gobierno y las FARC-EP convinieron que el comienzo de la implementación se daría el 01 de diciembre de 2016: el día D. Entre las primeras acciones de implementación a realizarse están aquellas relacionadas con el proceso de dejación de armas, el tránsito a la legalidad y la preparación de la reincorporación a la vida civil de los miembros y estructuras de las FARC-EP. Este proceso se está llevando a cabo en las 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) y los 7 Puntos Transitorios de Normalización (PTN) previamente acordados.

Este procedimiento es monitoreado y verificado por el Mecanismo Tripartito de Monitoreo y Verificación (MM&V), encargado además de velar por el cumplimiento del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo (CFHBD). Será Naciones Unidas, como componente internacional del Mecanismo, la encargada de recibir la totalidad de las armas. Dentro de las ZVTN y los PTN, el Gobierno Nacional y las FARC-EP garantizarán la plena vigencia del Estado Social de Derecho, lo que implica que el funcionamiento de las autoridades civiles no armadas se mantendrá activo sin limitaciones en estas zonas y puntos y podrán seguir ejerciendo sus funciones sin perjuicio de lo acordado.

Son áreas temporales y transitorias, definidas, delimitadas y concertadas entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP para llevar a cabo el proceso de dejación de armas e iniciar el tránsito hacia la legalidad. Tienen una extensión razonable (varía entre cada zona) que permite el monitoreo y verificación y acceso sin limitación del Mecanismo Tripartito. Su tamaño se define teniendo en cuenta los límites de la vereda y accidentes geográficos, así como el número de integrantes de las FARC-EP que están ubicados allí.

Esta implementación no ha sido fácil en estos meses del año. Han surgido múltiples dificultades en su implementación y su sostenimiento en los territorios; sin embargo, su propósito es “Garantizar el Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo y el proceso de Dejación de Armas e iniciar la preparación para la reincorporación de las FARC-EP a la vida civil, su acreditación y su tránsito a la legalidad”. Y ese propósito hace que valga la pena.

English EN Español ES
¿Necesita ayuda? Chat disponible