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Manifiesto de líderes comunitarios del Oriente Antioqueño y Porce Nus: Perspectivas de participación para el desarrollo y la transformación social.

Nosotros, líderes representantes de las organizaciones de base comunitaria y delegados de la Red de Pobladores del Oriente Antioqueño y Porce Nus, comprendemos la importancia de ser protagonistas de nuestras propias realidades y artífices para que los procesos sociales marquen el norte de cara a la generación de un impacto real sobre los territorios; esta realidad nos ayuda a comprender puntualmente que la firma del Acuerdo de La Habana no configura como tal la consecución de la paz. Aunque sabemos que se trata de una importante salida política negociada al conflicto armado, reconocemos que la paz debe partir desde el accionar de cada uno de nosotros y de nuestras organizaciones como representación de las comunidades.

La articulación de los procesos sociales y comunitarios es fundamental para que se genere mayor impacto, “juntos somos más fuertes”, por ello la participación en los procesos debe darse de forma propositiva y como organizaciones, incluso, como individuos, es nuestro deber empoderarnos del desarrollo no como un modelo sino más bien como la posibilidad de construcción conjunta, entendiendo que se trata de un proceso en el que necesariamente, deben incluirse como principales conocedores y constructores de nuestras realidades a las comunidades y las organizaciones a quienes representamos.

La realidad que habitamos exige conocimiento sobre los condicionantes para un accionar legal y legítimo, esto sin desconocer que precisamente la falta de información, aporta a que ganen terreno quienes temen a la acción organizada de las comunidades. Es importante que en esta tarea se piensen estrategias para la integración generacional como una oportunidad para complementar los conocimientos y los saberes de diversas poblaciones.

De igual manera, el contexto en que se desenvuelven las dinámicas rurales, nos exige un mayor nivel de compromiso con la generación de proyectos productivos viables y con proyección, mejoramiento de los canales de comercialización y la consolidación de alianzas estratégicas que realmente vayan en la misma vía de reconocernos como componente fundamental para la vida querida.

Estas exigencias plantean retos en torno al accionar como comunidades organizadas y las mismas se relacionan de manera directa con el momento coyuntural que vive el país, momento oportuno para resaltar la importancia de los procesos de base comunitaria y organizaciones de segundo nivel como escenarios para el fortalecimiento de la democracia que es la base del Estado.

Este momento nos exige adquirir posturas argumentadas, informadas, conocedoras de la realidad y desligarnos de participar de la construcción de paz desde posturas mediáticas, pues es también nuestro deber, exigir a los medios de comunicación y fuentes informativas una coherencia en sus contenidos, máxime en nuestras zonas del Oriente Antioqueño y Porce Nus que han iniciado procesos en torno a temas tan trascendentales como la reconstrucción cultural y social luego de la época del recrudecimiento del conflicto armado.

El establecimiento de enlaces responsables entre la comunidad y el Estado, y los mismos procesos, deben ayudar a la salvaguarda de nuestras formas organizativas de temas tan nocivos como el proselitismo político y la introducción de necesidades e intereses ajenos a la voluntad de la comunidad.

Se ha identificado la necesidad de realizar articulaciones entre organizaciones a través de la Redes sociales comunitarias que permitan abrir el panorama de participación y que posibiliten un mayor grado de incidencia en espacios de decisión pública de orden local y regional; dichos motivos, nos congregan hoy como representantes de organizaciones de base comunitaria acompañados por la Corporación Prodepaz y delegados de la Red de Pobladores del Oiente Antioqueño y Porce Nus, para trabajar en torno a intereses, problemáticas y potencialidades comunes en nuestro territorio.

Temas de gran interés como el cambio del uso del suelo, la desarticulación entre los pocesos sociales y la prevención del consumo de sustancias psicoactivas, plantean la necesidad de trabajar desde espacios formativos y de sensibilización en escenarios familiares, comunitarios y educativos, este tipo de procesos deben verse alimentados a su vez, por la generación de redes informativas que optimicen los medios de comunicación para insertar estos temas en las agendas públicas comunitarios.

Nos debemos pues como comunidad, a la generación de estrategias que consoliden procesos en los que la articulación, sea pilar para ganar espacios en la construcción de nuestra propia realidad, reivindicar nuestro papel como agentes territoriales que estamos apuntando a la construcción de paz a partir del encuentro y el trabajo conjunto.

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